Después de casi un mes de ardua lectura, por fin pude terminar este monstruo de la narrativa periodística conocido como “The Electric Kool-Aid Acid Test” (o “Ponche de acido lisérgico” en hispanoparlanteamérica). Solo tuve que sacrificar un día de trabajo y dos de escuela. Y hay que admitirlo: Valió la pena (... quizás no tanto la perdida de ingresos).
Como ya lo había mencionado hace un par de días en la reseña de “Los relámpagos de agosto”a mis millones de lectores por todo el mundo (me refiero a ustedes cinco, no se rían) YO NO ESCRIBO RESEÑAS. Que quede eso bien claro. ¿Por qué, seguro se preguntaran, no escribo reseñas en este blog dedicado a reseñas literarias? Bueno, permitanme responder, no se me alboroten. Yo no escribo esas cosas porque yo estoy consciente deque nadie, y enfatizo, absolutamente NADIE, lee reseñas literarias. O de cualquier otro tipo (excluyendo videojuegos). Y desde mi humilde punto de vista, creo que están en lo correcto. La lectura solo entorpece la habilidad para hacer otras cosas más valiosas. ¿No me creen? Tiempo que le dedicas a la literatura es tiempo que pierdes, por ejemplo, procrastinando en la interné. Incluso la presentadora Adela Micha asegura que nadie que desee aspirar a un puesto gubernamental debeleer. Punto. ¿Para qué? El joveny bello diputado solo conseguirá pervertir su mente con todas estas palabras que nunca volverá a usar jamás en su vida. Es como cuando pasas en la preparatoria por clases tan irrelevantes como cálculo o filosofía. ¿Por qué desperdiciar el potencial que un hombre tiene para contestar llamadas en un call center con absurdas cuestiones de ética?
Así que, en lugar de aburrirlos con una bien redactada, pero al fin de al cabo, tortuoso análisis sobre la obra de Tom Wolfe, les presento el “soundtrack” de este libro que fácilmente puede inducir a cualquiera a vestirse con chaquetas de cuero y botas rojas de Guadalajara y salir a la calle a fumarse un porro en frente de algún palacio legislativo.
También sé que así como nadie lee reseñas literarias, nadie ve los videos de YouTube que alguien sube a su blog o a su perfil para compartir sus gustos con su mundo de facebook. Pero no me importa. Yo me divierto.
So right now just cool down and go with the flow, man…
El guitarrista/vocalista de lentes y barba profusa en el video de arriba se trata del ya fallecido Jerry García, toda una institución en el mundo hippie, fundador del subgénero bautizado como acid rock con su legendaria banda jam The Grateful Dead, y amigo cercano del polémico novelista Ken Kesey y su pandilla de Merry Pranksters (Bromistas alegres). Como dato curioso, muchos años después de los eventos narrados en "The Electric Kool-Aid Acid Test", Jerry García se terminó casando con Mountain Girl, una de las integrantes más notorias del grupo.
El libro es un reportaje monumental, vigorosamente investigado por el periodista de traje mark-twaniano, Tom Wolfe. Las aventuras narradas en más de 400 páginas fueron el producto de varias entrevistas con sujetos que han tenido alguna relación con los Pranksters, y de manera primordial con Kesey. De hecho, el libro gira alrededor de la figura mesiánica de Ken Kesey, el autor de "One Flew Over the Cuckoo's Nest", una obra aclamada que años más tarde sería adaptada para el cine por Jack Nicholson y Milos Forman.
"Kool-Aid" parece que le atribuye a Kesey la creación (o quizas, perversión) del típico joven suburbano de clase media que después sería conocido popularmente como el hippie, por lo menos en California y en México. Pero resultaría una ingenuidad concederle a Kesey la responsabilidad por tal acto, aunque si tuvo mucho que ver con la popularización de la nueva droga ergolina LSD. Sin embargo, hay que tomar en cuenta el entorno de este turbulento periodo en la historia de Estados Unidos, como la guerra de Vietnam, el movimiento por los derechos civiles de los negros, y la paranoia del comunismo. Mientras tanto, en la música, el folk de protesta, liderado por cantautores como Bob Dylan o Joan Baez le hacían competencia a la novedosa "invasion britanica" comandada por los Beatles y los Rolling Stones.
El emocionante sonido del rock 'n' roll combinado con la libertad de experimentar, le permitieron a Kesey explorar nuevas alternativas de vida que los beatniks de la década anterior no se atrevieron a tocar. Kesey era un tipo con unas ideas ya bastante radicales cuando voluntariamente se sometió a experimentos del gobierno con nuevas drogas, una de las cuales era LSD. Ante los resultados asombrosos y la posibilidad por abrir nuevas ventanas de percepción en la mente, Kesey se dejó llevar por la corriente, y terminó fundando un grupo de "intrépidos aventureros" que rechazaban las ideas intelectuales e izquierdistas del momento por una actitud de indiferencia. "Fuck it".
Y entonces vino el concepto del autobús... FURTHUR. Con "u".
Según Paul McCartney, la inspiración detras del maravilloso proyecto de los Beatles, Magical Mystery Tour, fue la odisea norteamericana que los Merry Pranksters embarcaron en su autobús escolar, decorado con pintura Day-Glo, con destino a FURTHUR ("más allá", por decirlo de alguna manera). Mientras se iban de gira, filmaban una película de proporciones épicas sobre sus viajes, tanto externos como psicodelicos. Resulta una maravilla que esta tripulación, aparentemente siempre pacheca y drogada, no se haya matado en algun tramo, especialmente con alguien como Neal Cassady -ni más ni menos que el trágico Ulises de "On the Road" de Jack Kerouac- detrás del volante.
A mitad de los 60, el vocabulario y la mentalidad del estadounidense estaba cambiando y los Pranksters eran los misioneros. "Go with the flow", "Get on the bus", "Feel the vibrations", "Synch in with me", etc. El resto de la sociedad solo podía mirar con incredulidad mientras sus tradicionales "valores americanos" se iban por el caño. En la ultima etapa del blanco y negro, los adolescentes sentían una atracción natural hacia los disfraces multicolores, las interacciones intersubjetivas, las luces fosforescentes, la marihuana y el ácido. El numero de acid heads se multiplicaba gracias al liderazgo y el genio de Kesey. A través de sus contactos y su carisma, la gente acudía a sus pruebas de ácido donde los Pranksters invitaban a la gente a sumergirse en el viaje lisérgico y descubrir maravillas que nunca se habían imaginado. La generación de la flor brota y se expande por el mundo occidental.
Aparte de Cassady, los Merry Pranksters se topaban con varias figuras que dejaron huella en la decada de los 60: Los científicos de Harvard que introdujeron la droga LSD en la costa este, Timothy Leary y Richard Alpert. Stanley Owsley, también conocido como Bear o The White Rabbit, el distribuidor más grande de LSD en Estados Unidos. The Grateful Dead. El poeta beat Allan Ginsberg. Jack Kerouac. Los escritores Bob Stone y Hunter Thompson. Y por supuesto, la banda de motociclistas rednecks más infame de aquellos tiempos, los Hell's Angels.
Pero Kesey y los Pranksters no estaban interesados en la fama. Ellos estaban "haciendo su cosa", la exploración psicodélica de nuevos mundos. Sin embargo, solo era cuestión de tiempo para que las autoridades se pusieran al corriente y sancionara el uso de LSD como otra droga nociva para la salud. Irónicamente, Kesey no fue arrestado por consumo de LSD sino por posesion de marihuana. Qué hacer entonces? Darse a la fuga... a México.
Después de sobrevivir como fugitivo en las dichosas "Rat lands", Kesey regresó a California con la intensión de desafiar a la autoridad en su propio juego. Aparte, el quería recuperar el control de las masas para indicarles que el momento había llegado para trascender la experiencia LSD, o sea, viajar más allá de la droga sin la necesidad de drogarse. Era un plan interesante que le valió salir de la cárcel, bajo fianza, después de ser capturado (no sin antes burlarse de "los hombres de los zapatos boleados" en reiteradas ocasiones).
Sin embargo, la cultura hippie se había vuelto demasiado grande y se estaba dispersando en diferentes direcciones. Kesey ya no tenía el Control. Ahora abundaban los Hare Krishnas, los Dead Heads, los Mods, la guerra de Vietnam se convirtió en un tema más relevante, la elección de Nixon, etc. La intensión de Kesey era la de llevar a cabo una ceremonia de graduación para todos aquellos acid heads preparados para trascender la droga. Era una propuesta descabellada, ilógica, peligrosa, pero muy al estilo de Kesey. Como buen escritor, el siempre tenía que estar un paso adelante de lo que anticipaba su público. Pero nadie estaba listo. Las masas que Kesey controlaba durante sus orgiásticas pruebas de ácido se redujeron a su grupo íntimo de Merry Pranksters, los originales, los pocos, los egresados, los que contaban.
no lei la reseña, vi los videos
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