domingo, 11 de diciembre de 2011

"Never trust a Prankster"


Después de casi un mes de ardua lectura, por fin pude terminar este monstruo de la narrativa periodística conocido como “The Electric Kool-Aid Acid Test” (o “Ponche de acido lisérgico” en hispanoparlanteamérica). Solo tuve que sacrificar un día de trabajo y dos de escuela. Y hay que admitirlo: Valió la pena (... quizás no tanto la perdida de ingresos).

Como ya lo había mencionado hace un par de días en la reseña de “Los relámpagos de agosto” a mis millones de lectores por todo el mundo (me refiero a ustedes cinco, no se rían) YO NO ESCRIBO RESEÑAS. Que quede eso bien claro. ¿Por qué, seguro se preguntaran, no escribo reseñas en este blog dedicado a reseñas literarias? Bueno, permitanme responder, no se me alboroten. Yo no escribo esas cosas porque yo estoy consciente de que nadie, y enfatizo, absolutamente NADIE, lee reseñas literarias. O de cualquier otro tipo (excluyendo videojuegos). Y desde mi humilde punto de vista, creo que están en lo correcto. La lectura solo entorpece la habilidad para hacer otras cosas más valiosas. ¿No me creen? Tiempo que le dedicas a la literatura es tiempo que pierdes, por ejemplo, procrastinando en la interné. Incluso la presentadora Adela Micha asegura que nadie que desee aspirar a un puesto gubernamental debe leer. Punto. ¿Para qué? El joven y bello diputado solo conseguirá pervertir su mente con todas estas palabras que nunca volverá a usar jamás en su vida. Es como cuando pasas en la preparatoria por clases tan irrelevantes como cálculo o filosofía. ¿Por qué desperdiciar el potencial que un hombre tiene para contestar llamadas en un call center con absurdas cuestiones de ética?

Así que, en lugar de aburrirlos con una bien redactada, pero al fin de al cabo, tortuoso análisis sobre la obra de Tom Wolfe, les presento el “soundtrack” de este libro que fácilmente puede inducir a cualquiera a vestirse con chaquetas de cuero y botas rojas de Guadalajara y salir a la calle a fumarse un porro en frente de algún palacio legislativo.

También sé que así como nadie lee reseñas literarias, nadie ve los videos de YouTube que alguien sube a su blog o a su perfil para compartir sus gustos con su mundo de facebook. Pero no me importa. Yo me divierto.

So right now just cool down and go with the flow, man…



El guitarrista/vocalista de lentes y barba profusa en el video de arriba se trata del ya fallecido Jerry García, toda una institución en el mundo hippie, fundador del subgénero bautizado como acid rock con su legendaria banda jam The Grateful Dead, y amigo cercano del polémico novelista Ken Kesey y su pandilla de Merry Pranksters (Bromistas alegres). Como dato curioso, muchos años después de los eventos narrados en "The Electric Kool-Aid Acid Test", Jerry García se terminó casando con Mountain Girl, una de las integrantes más notorias del grupo.

El libro es un reportaje monumental, vigorosamente investigado por el periodista de traje mark-twaniano, Tom Wolfe. Las aventuras narradas en más de 400 páginas fueron el producto de varias entrevistas con sujetos que han tenido alguna relación con los Pranksters, y de manera primordial con Kesey. De hecho, el libro gira alrededor de la figura mesiánica de Ken Kesey, el autor de "One Flew Over the Cuckoo's Nest", una obra aclamada que años más tarde sería adaptada para el cine por Jack Nicholson y Milos Forman.






"Kool-Aid" parece que le atribuye a Kesey la creación (o quizas, perversión) del típico joven suburbano de clase media que después sería conocido popularmente como el hippie, por lo menos en California y en México. Pero resultaría una ingenuidad concederle a Kesey la responsabilidad por tal acto, aunque si tuvo mucho que ver con la popularización de la nueva droga ergolina LSD. Sin embargo, hay que tomar en cuenta el entorno de este turbulento periodo en la historia de Estados Unidos, como la guerra de Vietnam, el movimiento por los derechos civiles de los negros, y la paranoia del comunismo. Mientras tanto, en la música, el folk de protesta, liderado por cantautores como Bob Dylan o Joan Baez le hacían competencia a la novedosa "invasion britanica" comandada por los Beatles y los Rolling Stones.

El emocionante sonido del rock 'n' roll combinado con la libertad de experimentar, le permitieron a Kesey explorar nuevas alternativas de vida que los beatniks de la década anterior no se atrevieron a tocar. Kesey era un tipo con unas ideas ya bastante radicales cuando voluntariamente se sometió a experimentos del gobierno con nuevas drogas, una de las cuales era LSD. Ante los resultados asombrosos y la posibilidad por abrir nuevas ventanas de percepción en la mente, Kesey se dejó llevar por la corriente, y terminó fundando un grupo de "intrépidos aventureros" que rechazaban las ideas intelectuales e izquierdistas del momento por una actitud de indiferencia. "Fuck it".

Y entonces vino el concepto del autobús... FURTHUR. Con "u".




Según Paul McCartney, la inspiración detras del maravilloso proyecto de los Beatles, Magical Mystery Tour, fue la odisea norteamericana que los Merry Pranksters embarcaron en su autobús escolar, decorado con pintura Day-Glo, con destino a FURTHUR ("más allá", por decirlo de alguna manera). Mientras se iban de gira, filmaban una película de proporciones épicas sobre sus viajes, tanto externos como psicodelicos. Resulta una maravilla que esta tripulación, aparentemente siempre pacheca y drogada, no se haya matado en algun tramo, especialmente con alguien como Neal Cassady -ni más ni menos que el trágico Ulises de "On the Road" de Jack Kerouac- detrás del volante.






A mitad de los 60, el vocabulario y la mentalidad del estadounidense estaba cambiando y los Pranksters eran los misioneros. "Go with the flow", "Get on the bus", "Feel the vibrations", "Synch in with me", etc. El resto de la sociedad solo podía mirar con incredulidad mientras sus tradicionales "valores americanos" se iban por el caño. En la ultima etapa del blanco y negro, los adolescentes sentían una atracción natural hacia los disfraces multicolores, las interacciones intersubjetivas, las luces fosforescentes, la marihuana y el ácido. El numero de acid heads se multiplicaba gracias al liderazgo y el genio de Kesey. A través de sus contactos y su carisma, la gente acudía a sus pruebas de ácido donde los Pranksters invitaban a la gente a sumergirse en el viaje lisérgico y descubrir maravillas que nunca se habían imaginado. La generación de la flor brota y se expande por el mundo occidental.






Aparte de Cassady, los Merry Pranksters se topaban con varias figuras que dejaron huella en la decada de los 60: Los científicos de Harvard que introdujeron la droga LSD en la costa este, Timothy Leary y Richard Alpert. Stanley Owsley, también conocido como Bear o The White Rabbit, el distribuidor más grande de LSD en Estados Unidos. The Grateful Dead. El poeta beat Allan Ginsberg. Jack Kerouac. Los escritores Bob Stone y Hunter Thompson. Y por supuesto, la banda de motociclistas rednecks más infame de aquellos tiempos, los Hell's Angels.

Pero Kesey y los Pranksters no estaban interesados en la fama. Ellos estaban "haciendo su cosa", la exploración psicodélica de nuevos mundos. Sin embargo, solo era cuestión de tiempo para que las autoridades se pusieran al corriente y sancionara el uso de LSD como otra droga nociva para la salud. Irónicamente, Kesey no fue arrestado por consumo de LSD sino por posesion de marihuana. Qué hacer entonces? Darse a la fuga... a México.






Después de sobrevivir como fugitivo en las dichosas "Rat lands", Kesey regresó a California con la intensión de desafiar a la autoridad en su propio juego. Aparte, el quería recuperar el control de las masas para indicarles que el momento había llegado para trascender la experiencia LSD, o sea, viajar más allá de la droga sin la necesidad de drogarse. Era un plan interesante que le valió salir de la cárcel, bajo fianza, después de ser capturado (no sin antes burlarse de "los hombres de los zapatos boleados" en reiteradas ocasiones).

Sin embargo, la cultura hippie se había vuelto demasiado grande y se estaba dispersando en diferentes direcciones. Kesey ya no tenía el Control. Ahora abundaban los Hare Krishnas, los Dead Heads, los Mods, la guerra de Vietnam se convirtió en un tema más relevante, la elección de Nixon, etc. La intensión de Kesey era la de llevar a cabo una ceremonia de graduación para todos aquellos acid heads preparados para trascender la droga. Era una propuesta descabellada, ilógica, peligrosa, pero muy al estilo de Kesey. Como buen escritor, el siempre tenía que estar un paso adelante de lo que anticipaba su público. Pero nadie estaba listo. Las masas que Kesey controlaba durante sus orgiásticas pruebas de ácido se redujeron a su grupo íntimo de Merry Pranksters, los originales, los pocos, los egresados, los que contaban.





Los datos duros

Título: The Electric Kool Aid Acid Test

Autor: Tom Wolfe

País: Estados Unidos

Año: 1968

Género: No ficción; periodismo narrativo

Sello editorial: Picador

Páginas: 416

Calificación: 4/5

sábado, 10 de diciembre de 2011

"Hostilice y bata al enemigo"


Seria genial que el blog de la pelea fuese empleado como foro de discusión y para reseñar los libros seleccionados en fightbook. Aún no se me ha ocurrido algún término pegajoso para designar a estas propuestas ganadoras, porque el titulo “libro de la quincena” me parece que carece de seriedad. Así que por el momento, me referiré a cada uno de los ganadores como la novela más chingona. El pasado 30 de noviembre, la novela más chingona resultó ser “Los relámpagos de agosto” del autor mexicano Jorge Ibargüengoitia. Este libro fue propuesto por Mario Alanís, estudiante de historia e integrante del F5, un grupo de gamberros expertos en la práctica de atiborrar todas las redes sociales de moda con mensajes incoherentes.

No tengan miedo, estimados lectores. Este bloggero está consciente que casi nadie se toma la molestia de leer reseñas literarias, ni aunque el libro reseñado ya haya sido leído. Así que para no aburrirlos con mi bien redactada, pero al fin de al cabo, aburrida opinión sobre “Los relámpagos de agosto”, les presento una entrevista que conseguí –¿con el autor?- Oh no. El estimado escritor falleció hace varios años. En lugar de eso, conseguí algo mejor… una entrevista con el mismísimo Gral. Guadalupe Arroyo, militar retirado, laureado héroe de la revolución y traidor a la patria, en reiteradas ocasiones.

La entrevista se llevó a cabo en un rincón de mí perjudicada mente.

MICKEY: Gral. Arroyo, le agradezco de antemano que, después de tantas solicitudes, se haya tomado el tiempo de contestar algunas breves preguntas.

ARROYO: No te preocupes, Miguelito. Para mi es un placer brindarle una ayuda a la juventud mexicana que ahora se conduce con extrema vulgaridad, desmoralizando los valores por los que luchamos en la revolución.

MICKEY: Ahm… Claro. Hace un par de días termine de leer su libro, “Los relámpagos de agosto”…

ARROYO: ¿Qué? Matilda me había dicho que esta entrevista iba a ser sobre cigarros habaneros.

MICKEY: En realidad, nunca hablé con su esposa, general, sino directamente con usted. De hecho, íbamos a hablar sobre sus proezas en el campo de batalla.

ARROYO: Por supuesto, pero no sobre “Los relámpagos de agosto.” Como si mi reputación no hubiera sufrido demasiado, me parece indignante tener que contestar preguntas sobre un libro fallido.

MICKEY: ¿Por qué fallido?

ARROYO: Porque en lugar de aclarar mi nombre y recuperar el honor que mi buen nombre perdió a causa de las acciones durante la revolución 29, las cuales no fueron mi culpa, ese libro me ha convertido en un objeto de burla. No me digas que a ti no te causó gracia leer sobre mi desafortunada campaña sobre Pacotas.

MICKEY: Así es, especialmente la parte donde su capitán Benítez explotó con su tren lleno de dinamite.

ARROYO: Aquello fue una verdadera tragedia, porque el capitán Benítez era un soldado entusiasta y lleno de ideas geniales, y como lo había señalado en el libro, el tendría una exitosa carrera militar sino estuviera peleando en el lado equivocado.

MICKEY: Estoy de acuerdo con usted, general.

ARROYO: Más te vale, y déjame advertirte que si escucho más preguntas sobre “Los relámpagos de agosto”, un título que todavía me parece bastante soez, voy a hacer que te formen consejo de guerra, y te pasen por las armas.

MICKEY: Pero yo no soy militar, general.

ARROYO: Con más razón. Cuando yo tenía tu edad, todos los hombres se enlistaban, por obligación, en las fuerzas militares del ejercito federal, para que luego pelearan contra nosotros y los fusiláramos cuando se rindieran, por traidores a la causa revolucionaria.

MICKEY: Han cambiado los tiempos.

ARROYO: Los tiempos siempre cambian, pero lo que nunca cambiará será mi desencanto con “Los relámpagos de agosto”, a menos que se les ocurra darme alguna remuneración en forma de regalías, lo cual no lo creo, porque fui muy explícito con el autor cuando le dije que a mi no me interesaba el dinero.

MICKEY: Ya veo. Hmmm. El resto de mis preguntas estaban relacionadas con sus memorias, entonces no tengo nada de que hablar. Pero… le dará gusto saber que “Los relámpagos de agosto” fue la novela más chingona de la semana pasada y que será leído por todos los miembros de fightbook.

Al escuchar esto, el general Arroyo se levantó de su silla, lanzo algunos improperios que me pidió que no publicara, porque denigran su carácter, y se marchó a su rancho.



Los datos duros.

Título: Los relámpagos de agosto

Autor: Jorge Ibargüengoitia

País: México

Año: 1964

Género: Novela, sátira, historia

Sello editorial: Booket, división de Editorial Planeta

Páginas: 132.

Calificación: 4/5